“Algún día miraremos atrás, al siglo XX, y nos preguntaremos por qué poseíamos tantas cosas”, Bryan Walsh

17 Diciembre 2015
 

El avance de las nuevas tecnologías como punto de inflexión y la entrada en escena de la crisis han provocado que, gracias a grandes dosis de inventiva e ingenio, se produzca una transformación de la economía tradicional en economía colaborativa. Ha cambiado nuestra forma de comunicarnos, de relacionarnos, de trabajar, de consumir y, por tanto, de hacer negocio. 

Fue en el 2007 cuando se acuñó por primera vez el término “Collaborative Consumption” (Consumo colaborativo) en un artículo publicado por Ray Algar, consultor y fundador de Gymtopia, en el boletín Leisure Report. Y ya avanzando en el tiempo, en marzo del año 2011, la revista TIME, consideró la Economía Colaborativa como una de “las 10 ideas que cambiarán el mundo”. Consumo Colaborativo, Economía de la Colaboración o Economía del Acceso son algunos de los términos utilizados para describir este movimiento donde el acceso prima frente a la propiedad.

Según los autores de “What's Mine Is Yours”, Rachael Botsman y Roo Rogers, “vivimos en un mundo global donde podemos imitar los intercambios que antes tenían lugar cara a cara, pero a una escala y de una manera que nunca habían sido posibles. La eficiencia de Internet, combinada con la capacidad de crear confianza entre extraños, ha creado un mercado de intercambios eficientes entre productor y consumidor, prestador y prestatario, y entre vecino y vecino, sin intermediarios” 

Modelos de economía colaborativa

  • Sistemas basados en producto

Se trata de aquellas iniciativas en las que pagas por el beneficio de utilizar un producto sin la necesidad de adquirirlo. Las industrias tradicionales basadas en modelos de propiedad privada individual son las que se ven afectadas por estos nuevos modelos, como compartir coche y alquiler de coches entre usuarios. Estos sistemas atraen cada vez a un mayor número de usuarios.

  • Mercados de redistribución

Se trata de modelos de negocio en los que se produce una redistribución de los bienes usados o adquiridos que ya no se necesitan, hacia algún lugar o persona que sí los necesita. Un ejemplo de ello son los mercados de intercambio o los mercados de segunda mano. Con el tiempo, redistribuir puede convertirse en la quinta “R”, junto con reducir, reutilizar, reciclar y reparar.

  • Estilos de vida colaborativos

No sólo se pueden compartir o intercambiar bienes materiales. En este caso, ya encontramos personas con intereses comunes que se junta para compartir e intercambiar bienes menos tangibles como el tiempo, espacio, experiencia y dinero, como el caso de los préstamos entre particulares. Estos intercambios tienen lugar principalmente a nivel local o de barrio, donde se comparten espacios para trabajar (espacios coworking), o incluso cultivar (huertos compartidos). A nivel más global, encontramos alquiler de habitaciones a viajeros, como el caso de Airbnb, o simplemente la posibilidad de dejar dormir a gente en tu propia casa, como ya hace Couchsurfing.

 

Consulta enlaces relacionados

Proyectos de Consumo Colaborativo en España

Webs de referencia

Directorio de términos Economía Colaborativa

“Vivir mejor con menos”