El programa Dicultura ha gestionado 18 ideas emprendedoras en el sector de las empresas culturales y creativas, de las que 15 están cerca de realizarse. Algunos casos están muy relacionados con el desarrollo social, como el uso de la música como terapia o ayudar a salvar la discapacidad. 

23 Enero 2018

Imagen utilizada para publicar el evento

 

La cultura aporta el 3,2% al PIB español, un porcentaje que representa casi 32.000 millones de euros y que emplea a 485.000 trabajadores con una cualificación entre media y alta, según los datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Unos datos que demuestran el potencial de la cultura y la creatividad como sectores económicos y laborales emergentes.

El programa Dicultura Transformación digital, gestión empresarial y emprendimiento en el sector de las empresas culturales y creativas organizado por el Instituto Tecnológico de la UCAM (ITM) y la Fundación Incyde ha centrado su formación en el emprendimiento de un sector como el cultural, que a pesar de ser de maduración lenta, el 80% de los retos empresariales que se han tutorizado se van a poner en marcha.  

Según Ana Velasco, directora de este programa, los 18 alumnos del curso tienen una base emprendedora que les ha llevado hasta Dicultura, en algunos casos con una idea ya madurada. “Me ha sorprendido este grupo por la ilusión con la que han dado forma a sus retos empresariales, hay una persona muy joven con las ideas muy claras sobre lo que quiere hacer, como y para quién va dirigido. En general los proyectos de este grupo están bastante maduros. Hay ideas de muchos tipos, desde moda, libros, arquitectura, gestión cultural, música o artes escénicas”

Velasco destaca dos de ellas por el impacto social que suponen “uno, se trata de un proyecto para trabajar con personas con algún tipo de trastorno, tanto físico como psíquico o sensorial, a través de la música. El proyecto contempla adaptar los instrumentos a sus discapacidades con el fin de conseguir una mejora. La otra idea empresarial supone crear espacios, tanto patrimoniales como turísticos, accesibles a todo tipo de discapacidades. No sólo hablamos de rampas, este proyecto va mucho más allá, ya que no existe sólo la discapacidad motora, sino también física o sensorial”.

El curso ya ha finalizado y se encuentra ahora en la fase de mentoring en la que la directora tutoriza cinco proyectos que están más avanzados. “Uno de los alumnos ha planteado la puesta en marcha de una librería café en Honduras, se trata de un alumno extranjero de la UCAM que está realizando un máster y que estas navidades ya estuvo mirando locales donde comenzar su negocio”.

En definitiva, Velasco califica este programa como una experiencia muy positiva, tanto para los alumnos como para ella, ya que asegura, algunos de estos proyectos son realmente necesarios.